La música también es ilusión.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Depende-ncia







Según la Real Academia Española (RAE) la dependencia, entre mucha de sus acepciones, es la "Subordinación a un poder mayor".



Analizando cada momento en el que las personas nos dedicamos a someternos a las otras, aunque éstas en realidad estén en igualdad de condiciones, parece posible pensar, incluso imaginar, que la libertad que proclama nuestro Estado no es del todo absoluta y mucho menos cierta.



¿Hasta qué punto somos libres de nuestros actos, de nuestros pensamientos e incluso de nosotros mismos?



Todos los días, a cada hora, en cada momento y a cada instante, nos volvemos dependientes de la sociedad, de los cánones de belleza, de comportamiento, de moral, de protocolo. Nos volvemos dependientes de la compra, de Internet (éste que, no sin hipocresía, yo estoy usando), del bar de la esquina con las copitas de más, de las discotecas de los fines de semana, de los porros, de la marihuana, de la cocaína y luego, dependientes de centros de desintoxicación. Somos dependientes de nuestras mamás con su voluntad estoica por lograr que nos independicemos cumplidos casi los cuarenta años. Dependientes de nuestro hogar, de nuestra tierra y de nuestras raíces.



Dependientes del espejo, del bisturí, de la imagen, de las revistas, del qué dirán, de la crítica, de la burla. Dependientes de todo y de nada.



Me asusta pensar que la dependencia sigue siendo una palabra existente en el diccionario y en nuestro fuero interno.



La dependencia limita nuestras propias ganas de vivir, de ser capaces de trascender en nuestro propio conocimiento y de ser in-dependientes.



Hoy por hoy, se ha creado un concepto del amor en el que parece que la dependencia es necesaria, virtuosa e incluso fundamental para la relación. Frases como: "Te necesito", "Eres mi vida", "No soy nadie si tú no estás a mi lado", "DEPENDO de TI", "No puedo vivir sin ti", "Si tú te vas, me muero", reflejan, como cuchillas disfrazadas de palabras banales e insustanciales, una relación de celos, de maldad e incluso de reproche.



Limitamos nuestras carreras universitarias (y las no universitarias; únicamente las de crecimiento personal), para estar al lado de nuestro amada/o. Y considero que es aceptable, e incluso un gesto bello si después no se llega a la conclusión de que si no estuviera esa persona a nuestro lado, nuestra vida la idearíamos de otra manera (la que siempre hemos querido realizar y que renunciamos por amor pasivo y fiel a algo que tarde o temprano, se puede esfumar).



La gente parece encantada con esta visión del amor... de renunciar a amistades, a la intimidad de la soledad con uno mismo con tal de tener a alguien a con quien compartir incluso los bastoncillos de oídos que no queremos compartir...



Unos porque consideran que si no se cede algo (quizás todo de uno), jamás encontrarán la persona que se ajuste a sus necesidades (que por cierto, al final desaparecen por la falta de deseo externo al no poder mantener la llamita de la pasión viva) y otros porque su educación, moral e incluso ética, les impide alzar el vuelo hacia lo esperado y deseado por sentir el infravalor de la vida sin compañía.



A veces me pregunto si estamos locos. Cada día me encuentro con más personas (incluyéndome a mí mismo) que dependen de cosas absurdas. Tontas. Pobres. Carentes de valor. Caemos en las drogas por la dependencia psíquica, física y anímica que ella nos provoca tras una dependencia social que nos hacía actuar de una forma para quedar bien con la "pandita de colegas de turno"; nos subordinamos a la autoridad, aun cuando ésta no ejerce sus derechos de una forma justa, por la dependencia que en realidad sentimos hacia ella... ¡¡al fin y al cabo nos """"""""""""soluciona"""""""""""""""" nuestros problemas!!.



Dependemos de una persona... de nuestra pareja (fundamentalmente) que con su afán manipulador o no, logra amedrantarnos en nuestras decisiones.



Estamos cada vez más deprimidos, con menos sueños, con menos ansia de superación y de crecimiento personal.



¿No opinais que, si de verdad existiese amor entre las personas el uno aceptaría, no sin dificultades, (pero aceptaría), la necesidad de la otra persona de volar libremente pase lo que pase?



¿No opinais que si de verdad existiese amor entre las personas nadie cuestionaría la acción del otro que intenta abrirse un hueco, un camino, una senda para andar con paso firme por el mundo?



¿Qué pasaría si tu pareja decidiera irse a Madrid para estudiar y tú estuvieses en México? Sinceramente, ¿la apoyarías o la retendrías a tu lado para que tú no te dieras cuenta de que dependes de dicha persona más de lo que pensabas?



Constantemente oigo a compañeros decir: "Llevo (3,5,7) años con mi pareja... pero siento que necesito explorar otras cosas. Ya no siento lo mismo que antes. Pero sé que no encontraré a nadie como él/ella".



¿¿Por qué nos obstinamos en mantener relaciones que ya no nos aportan nada y que nos dejan un hueco vacío en nuestras vidas?? ¿Por qué nos conformamos con la rutina, la monotonía y la desidia? ¿Por qué no afrontamos que podemos encontrar a otra persona que nos aporte otras cosas distintas y que no es necesario depender toda la vida?



Si la dependencia no existiera (dependencia ideológica, religiosa, político-cultural), estoy seguro de que todos, en realidad, entenderíamos el verdadero significado del amor que no es más que aceptar que la otra persona (e incluso objeto), vuela a nuestro lado sobre un cielo raso, no coaccionado sino libre, y que, en cualquier momento, podemos observar que se ha ido, que ya no está y que ha tomado vuelo hacia otras tierras.



Si no existiera la dependencia seríamos conscientes de que lo único que nos hace depender es nuestra propia esencia en esta vida.



Si no existiera la dependencia, todos seríamos capaces de encontrar el camino hacia la Verdad... aquel que nos demuestra que en cada momento de nuestra vida, existen circunstancias cambiantes y que nunca podemos depender de algo durante toda nuestra vida puesto que esto nos destruiría.



Si no existiera la dependencia, tal vez y sólo por un momento breve... conoceríamos la verdadera sensación de la palabra LIBERTAD.






...TUS DERECHOS EMPIEZAN DONDE EMERGE TU VOLUNTAD DE AUTODETERMINACIÓN PARA CON LA VIDA...
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Agradezco a mi amiga Marina su permiso al subir la imagen tan bella que refleja el vuelo hacia la libertad. Como ella bien sabe, me ha enseñado a volar.

1 comentario:

  1. Mi niño...Nuestra libertad siempre dependerá de las ganas que tengamos de alcanzarla.(ojalá esto fuera del todo cierto,y pudieramos aplicarlo a algo más lejano que a nuestro propio corazón)

    Te quiero.

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