La música también es ilusión.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

A.M.O.R.



Sentándome a pensar sobre las cosas trascendentales de la vida, tal vez de mí mismo, he decidido escribir acerca de un tema tan tópico y recurrente como es el amor.
No obstante, considero que ya que nos encontramos en un mundo tan superficial y banal en el que cada uno toma su rumbo sin mirar a la persona que acompaña las largas horas de silencio, pienso que es importante recordar, cada día, que el amor es la única tabla de rescate de nuestra propia mentira, de nuestra propia ausencia.

Muchas teorías, pensamientos, ideas han surgido con respecto al extraño fenómeno del amor.
Así, algunos consideran que el amor no existe, que es una creación del ser humano para no sentirse tan sólo y vacío...

Otros, por su parte, consideran que el amor y con ello la fidelidad, no está vinculado tanto a la fidelidad sexual sino a algo mucho más elevado e importante que el contacto físico con terceros. De ese modo, mantienen relaciones liberales con la persona que aman ya que conciben el amor como algo mucho más supremo que todos los estereotipos que hoy por hoy se han establecido con respecto al amor.

Unos simplemente, no son capaces de amar porque una vez el corazón se quebró en un simple latido y ya no recuerdan lo que es sentirse amado.

Cuando oímos hablar de amor, casi todos pensamos en el amor que es compartido con la pareja, aquella con la que, con el paso del tiempo formaremos una familia, un hogar, nuestra experiencia, nuestro tiempo. Y, cuando perdemos la esperanza por una relación que ha muerto en el olvido, nos topamos, de bruces con ese amor incondicional que nos brindan las madres que secan nuestras horas de lágrimas amargas, con el amor de nuestro padres y hermanos no sólo de sangre sino de vículo emocional y sentimental, con el amor hacia la música, hacia el arte y hacia VIVIR. De este modo, incoscientemente, descubrimos que más allá de los fracasos sentimentales, los otros tipos de amor que conforman nuestra propia existencia, nos darán el coraje para seguir luchando por la autodeterminación de nuestro propio ser.
Descubrimos pues, que el amor es lo único que nos mantiene vivos en medio de la incertidumbre de no saber qué pasará mañana, de conservar la esperanza en medio de la desidia y de alzarnos en vuelo hacia nuestros objetivos.
El amor es el vínculo intrínseco más bello jamás existente. Todas las historias de amor y las poesías de aquellos grandes magnates de la literatura (Bécquer, Lorca, Neruda, Benedetti...), hablaron del amor desde una perspectiva distinta pero llegando a la misma conclusión: que el amor nos eleva el espíritu, nos mata la fe y la vuelve a renacer.
El amor es el sentimiento de sentirnos protegidos en medio del vacío, aquél que, incluso en la soledad, permite encontrarnos y conformar lo que hoy por hoy somos.
El amor nos muestra compasivos con los demás y nos hace tener en cuenta los sentimientos de aquellos que nos rodean, que lloran, que ríen que sufren y que padecen nuestras mismas penas con indiferencia de la cultura, de la religión, de la raza, de la orientación sexual y de muchos otros condicionamientos.

El amor no entiende de diferencias cuando lo que se unen son dos almas que buscan el cuidado y el respeto mutuo.
El amor es tan puro que hace que los defectos de la otra persona (que pensamos nunca llegar a soportar), se vuelvan sus mejores virtudes.
El amor puede tener muchas definiciones y ninguna, pero la mayoría vienen a confluir en el mismo punto: TODOS necesitamos amor.
Absolutamente todos, necesitamos escribir, cantar, soñar, saltar, llorar, sufrir, resurgir y besar.
El conjunto de personas que habitamos este Mundo, necesitamos regalar rosas por San Valentín y sentirnos inmersos en la hipocresía del consumismo, aunque sólo sea por un día...
Absolutamente todos... buscamos sentir el nacimiento de flores en nuestro estómago para que nazcan mariposas que merodeen en nuestro interior...


Todos necesitamos tener algo por lo que dar nuestra propia esencia desinteresadamente... abriendo las habitaciones y compuertas del alma para que el/la otro/a se refugie en nuestra morada.
El amor verdadero es aquel que logra que aceptemos que la otra persona vuele libremente a nuestro lado con la opción de irse o de quedarse para siempre...
¿O acaso no habeis sentido la tentación irremediable de... VOLAR?



PARA LOS QUE DEJARON DE CREER EN EL AMOR...








































2 comentarios:

  1. Qué bonito jejeje! Tu siempre tan reflesivo y tan añorante de un mundo y una sociedad mejor. No cambies. Enrique.

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